martes, 14 de mayo de 2013

There is no place like home

There is no place like home

Suena el despertador a las seis de la mañana y te levantás dispuesto a encarar otro día agotador. Te bañás (el agua sale fría), desayunás a los pedos y salís corriendo para tratar de agarrar ese colectivo que se te escapa diez metros antes de que lo pares. Llegás al trabajo, marcás tarjeta (08:01) y encontrás a tu jefe que por primera vez llegó antes que vos. Empezás a organizar la pila de papeles que te dio para terminar en la semana, te das cuenta que te va a llevar el resto del mes. Salís al almuerzo y lo único que podés comer es una hamburguesa minúscula que para colmo está fría. Volvés al trabajo y ahí están esperándote todavía todos esos malditos papeles...
Llegás a tu casa, prendés la luz y lo primero que hacés es sacarte los zapatos. Después de desvestirte vas a la heladera y buscás algo fresco para tomar (una cerveza no estaría nada mal) y acercás una banqueta al sillón para apoyar los pies. Agarrás el control remoto del equipo y ponés algo de música (¿qué tal jazz?). Cerrás los ojos y te relajás.

There is no place like home.

1 comentario:

  1. A veces ese instante en que la música parece correr por tus venas y sopor delicioso te invade compensa por todo el mal día.

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