martes, 14 de mayo de 2013

There is no place like home

There is no place like home

Suena el despertador a las seis de la mañana y te levantás dispuesto a encarar otro día agotador. Te bañás (el agua sale fría), desayunás a los pedos y salís corriendo para tratar de agarrar ese colectivo que se te escapa diez metros antes de que lo pares. Llegás al trabajo, marcás tarjeta (08:01) y encontrás a tu jefe que por primera vez llegó antes que vos. Empezás a organizar la pila de papeles que te dio para terminar en la semana, te das cuenta que te va a llevar el resto del mes. Salís al almuerzo y lo único que podés comer es una hamburguesa minúscula que para colmo está fría. Volvés al trabajo y ahí están esperándote todavía todos esos malditos papeles...
Llegás a tu casa, prendés la luz y lo primero que hacés es sacarte los zapatos. Después de desvestirte vas a la heladera y buscás algo fresco para tomar (una cerveza no estaría nada mal) y acercás una banqueta al sillón para apoyar los pies. Agarrás el control remoto del equipo y ponés algo de música (¿qué tal jazz?). Cerrás los ojos y te relajás.

There is no place like home.

Best and worst cartoon from the golden age

En un nuevo ejercicio de subjetividad les presento hoy los que en mi opinión son el mejor y el peor cartoon de la edad de oro de los dibujos animados. Increíblemente los dos llevan la firma de Tex Avery, uno de los mejores animadores de la primera mitad del siglo XX.

El primero es una genialidad llamada "Red Hot Riding Hood". Debe haber sido una de las primeras reversiones del cuento de Caperucita Roja, por lo menos la más antigua que recuerdo. En esta el lobo, la abuela y Caperucita se quejan de lo cansados que están de hacer siempre las mismas boludeces y reclaman un cambio. El resultado es esta versión de Caperucita adulta con todo el swing que luego fue copiado hasta el paroxismo por Jim Carrey en "The Mask".


Tex Avery - Red Hot Riding Hood (1943) por DaddyCrowley

Por otro lado, y también de Avery, tenemos "I love to Singa", de 1936, para mí el cartoon más aburrido de la historia. En realidad es una pariodia de "The Jazz Singer", primer film sonoro de la historia, pero en mi opinión es un intento ciertamente fallido. En fin, hasta los genios se mandan cagadas.


I Love to Singa from Sounds Fun SFX on Vimeo.

jueves, 9 de mayo de 2013

Vicios


Una mentira de tres décadas

No era mí mejor época, tal vez fuera la peor. La crisis del 2001 había pegado duro y se sentían sus coletazos. Mi esposa me bancaba, pero ya había empezado a cansarse del asunto. La nena tenía dos años recién.
Cuando las cosas se pusieron más difíciles y yo me quedé sin laburo y sin ganas, fue mi mujer quién me recomendó que empezara a hacer terapia. Lo sugirió como una manera de salvarme y salvarnos, y bajo la promesa de seguir mis pasos en cuanto los primeros resultados se vieran.
Pero se sabe que el proceso es paulatino. Ella cumplió su palabra y a los seis meses empezaba la suya propia. Yo empezaba a enfrentarme a mis fantasmas más poderosos.
Y por supuesto, como era de esperar que sucediera tarde o temprano, un día llegué hasta mis padres.


Mi viejo era un tipo normal laburante, que me quiso y me cuidó. Mi vieja también laburaba. Entre ellos no se llevaban bien, apenas recuerdo una vez haberlos visto de reojo darse un pico cuando yo tendría cuatro años. Tenían terribles peleas de las que era testigo. Mi viejo no era habitualmente violento pero recuerdo que me ha dado un par de palizas de antología que coincidieron con los peores momentos con mi vieja. Ella era despreocupada, no le daba bola a nada ni a nadie, ni siquiera a mí. Cuando yo tenía 8 años nos mudamos a una casa en Parque Patricios que durante una década fue mi prisión. No tenía ni nunca tuvo agua caliente, caía revoque desde el techo, las paredes estaban todas picadas y la puerta de calle estaba permanentemente sin llave, incluso cuando yo estaba solo, y ni hablar de la humedad y las goteras. Así vivimos diez años. Un día a finales de 1992 mi viejo se murió. En su velorio apareció una mujer desconocida vestida de negro que lloró sobre su ataúd y se fue sin decir palabra.
Sé que mis padres hicieron lo que pudieron, como cualquier ser humano. Les cuestiono lo malo pero les agradezco lo bueno, lo que hoy
me hizo ser lo que soy. Pero al llegar a mi primer año de terapia sentía la necesidad imperiosa de confrontar a mi madre para entender su lógica, para saber por qué…
Creo que mis palabras exactas fueron: “Si me iban a criar de la manera que me criaron, ¿para qué me tuvieron?”
Mi vieja bajó la mirada. las lágrimas que querían escaparse brillaban detras de sus lentes cuando la volvió a levantar.
“Nosotros no te tuvimos”, fue la respuesta. Entonces me habló sobre mi tío, mi padrino, su hermano por parte de madre y quien me malcrió durante toda mi infancia. Él tenia fama de playboy, y más de uno se rió de la paradoja de que muriera un 1º de mayo cuando jamás había trabajado. Era un buen tipo, pero tenía sus cosas, como todos. Una de ellas es que era bastante mujeriego, cosa que no suele ser bien vista en un hombre casado. Al menos por su esposa. Ella era chilena y bastante más grande que él. Él la quería, pero ella nunca se había adaptado del todo ni a la familia ni al país. Nunca entendí si ya no podía tener hijos o si nunca había podido. La cuestión es que él un día le confesó de una de sus aventuras con una compañera de trabajo de ella, y del accidente que le llevaba a confesar. Sabiendo que ya no podrían ser padres, le ofreció hacerse cargo juntos de ese accidente, pero ella en medio del dolor por la traición y porque su marido había obtenido lo que ella jamás podría, le dijo que no.

Entonces él se acordó de su hermana menor, compañera de juergas y borracheras, quien se había hecho tres abortos y ahora que el tiempo apremiaba comenzaba a resentirlo. Élla y su marido aceptaron pero pusieron sus condiciones. El niño sería de ellos. No querían ningún tipo de detalles sobre las circunstancias que lo habían llevado a aus brazos. Lo anotarían en el Registro Civil un 22 de marzo como si fuera propio y él jamás se enteraría de una palabra sobre la verdad.
Aparentemente nací un 10 de febrero. Casi treinta años después mi madre rompió su palabra. Nada sabía ella sobre la anónima amante de mi tío en cuyo vientre yo había estado. Me pidió disculpas y abandonamos el café donde yo la había citado por ser terreno neutral.
Mi terapeuta dice que nunca me vio tan abatido como esa semana. No me dolía tanto lo sucedido, como el hecho de que se haya pasado toda mi vida sosteniendo esa mentira, y que ahora los que podrían haberme traído algo de verdad ya habían muerto. Lloré, puteé, me encerré en mi cuarto, cagué a trompadas a mi colchón y odié a mis padres de crianza, a mi padre biológico y a esa Turca que me había parido y que por alguna desconocida razón no había querido saber nada más de mí.
El jueves consideré que era suficiente y decidí tomarme hasta el sábado para sufrir. Me senté delante de la computadora y empecé a transmutar mi dolor en letras. Sesenta páginas escribí de un cuento que trataba de explicarme por qué. El sábado por la noche me acosté con la sensación de que había cumplido.
El domingo salí a comprar el diario.
El lunes conseguí tres trabajos.

Kiss of fire

El Choclo, versión Dr. House


Geek



martes, 7 de mayo de 2013

Sobre reinas reales e imaginarias


(Muchos spoilers para los no lectores)

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene una indisimulable pasión por el Twitter, fruto de la comodidad que le ofrece un medio en el que puede expresarse cuando se le ocurre sin ser interrumpida ni cuestionada. Esto hace que hable por esta red social de todo lo que tiene ganas, y debido a esto a veces habla de más. Pero no nos confundamos: todo lo que dice está teñido de intencionalidad política. Cristina no es un mujer ingenua y si bien últimamente se la ve apabullada por la marea de contrariedades que viene sufriendo su gestión, cada vez que dice algo lo hace con una intención precisa. Es así que hace algunos días se refirió a Game of Thrones, producción de HBO basada en una serie de novelas de George R.R. Martin, como su serie televisiva preferida. No casualmente Game of Thrones se emite los domingos a las 22 hs., en el mismo horario que Periodismo Para Todos, el programa conducido por Jorge Lanata donde desde hace poco menos de un mes se están sacando a la luz detalles sobre lavado de dinero que involucran directamente a las altas esferas del poder kirchnerista. Entonces, al mismo tiempo que ignora sistemáticamente todas las denuncias que rodean a su presidencia, CFK manifiesta su agrado por un programa de televisión que se superpone con el de su archienemigo nunca reconocido.

Pero más allá de los vaivenes de la connotación, nos encontramos ante un hecho poco común en el que vemos dos universos independientes el uno del otro como son la ficción fantástica y la agenda política por una vez entremezclados. Esto provoca que analistas políticos serios y prestigiosos (como el mismo Lanata) quienes por lo general no tienen la costumbre de hablar de lo que no saben, por una vez lo hagan. Y por supuesto, los resultados suelen ser desastrosos. Esto se notó particularmente en la comparación forzada que varios hicieron entre Cristina y Danaerys Targaryen sólo por el motivo de que la presidenta declaró que ese era su personaje favorito.
Vamos por partes: dudo mucho que Cristina realmente vea Game of Thrones (en adelante GoT). La serie está basada, como se dijo antes, en la saga Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin (sí, una cruza de productor de los Beatles con Tolkien), la cual ya tiene publicados cinco volúmenes de los siete que están previstos. Martin tiene un pasado de guionista de televisión. Entre sus trabajos se destaca "La Bella y la Bestia", serie de los '90 que contaba con el protagónico de Linda Hamilton. Martin decidió por aquellos años abandonar los guiones para dedicarse a las novelas, afirmando que el tiempo televisivo lo limitaba demasiado en cuanto a extensión. Se propuso entonces escribir la historia más grande que su imaginación pudiera crear. Resultó que el señor tenía una imaginación bastante profusa. De esa manera forjó la existencia en 1996 de un mundo de ficción con tres continentes ambientados en una época con resabios medievales, pero sin contacto con nuestro universo. Por lo tanto tuvo que explicar la geografía y la organización política de este mundo. Y hablar de política implica hablar de historia, así que tuvo que inventar doce mil años de historia previa en los que se incluyen conquistas, genocidios, guerras, invasión de criaturas sobrenaturales, dragones, rebeliones, traiciones y la construcción de un muro de hielo de 200 metros de altura y 500 km. de longitud. También crea no una, sino al menos cinco religiones distintas, cada una con su respectiva liturgia, que se profesan en los distintos escenarios. Quiero que esto quede claro: Martin detalla, a través de la tradición oral, los eventos destacados en esos doce mil años en dos de los tres continentes de manera que los lectores seamos capaces de comprender los procesos históricos que llevaron a que las cosas estén como están en el presente de la saga. Normalmente la técnica del escritor es permitir que la historia se complique hasta determinado punto. Asímismo, los personajes y tramas secundarias se pueden ramificar hasta cierto nivel. Luego de eso la historia tiende a resolverse. En la saga de Martin van cinco libros a un promedio de mil páginas cada uno en los que la historia no deja de complicarse y ramificarse. Ni atisbos de que vaya a resolverse. Quizás este sea el principal atractivo para sus seguidores.
Por supuesto que la serie de TV, por los mismos motivos que en su momento Martin había abandonado el medio, necesariamente tiene que refrenar el aliento narrativo del autor. Es por eso que el trabajo realizado por Dan Weiss y David Benioff para HBO implica el desafío de mantener el sentido y el espíritu de la saga de novelas pero adaptándolo al lenguaje y los tiempos que la televisión exige, con el agravante de disponer de apenas diez capítulos de una hora por temporada para desarrollar esta historia. Hasta ahora los resultados son ciertamente auspiciosos. GoT va por su tercera temporada (equivalente a la primer mitad de la tercera novela, Tormenta de Espadas) y tanto las mediciones de audiencia regular como las descargas en internet no dejan de crecer. De hecho, para combatir la piratería, HBO tomó la arriesgada decisión de emitir los episodios estreno en simultáneo prácticamente en todo el mundo. Por supuesto, en horario estelar: domingos a las diez de la noche. Sí, el mismo horario de Lanata.
Si bien es imposible resumir la magnitud de la historia, hay algunos ejes por los que podemos movernos para entender de qué va. En el continente occidental de Westeros (Poniente) hay Siete Reinos que hace 300 años fueron unificados por Aegon Targaryen el Conquistador, con ayuda de sus dos hermanas y sus tres dragones. La dinastía Targaryen gobernó con altibajos hasta que, quince años atrás, el príncipe Rhaegar, hijo mayor de Aerys, el Rey Loco, secuestró a Lyanna Stark, hija de Rickard Stark, señor de Invernalia, el antiguo y poderoso bastión del Norte. Lyanna estaba prometida con el señor de Bastión de Tormentas, Robert Baratheon, quien contestó a la ofensa levantándose en rebelión contra Aerys y matando en combate a Rhaegar en el vado del río Tridente. Herido, su amigo y hermano de Lyanna, Ned Stark, marchó a la capital del reino, Desembarco del Rey, a derrocar al rey Aerys. Pero antes que Ned llegó Tywin Lannister, señor de Roca Casterly, pricipal productor minero del continente y antiguo aliado del Rey. Cuando Aerys abrió las puertas para dejar entrar a su amigo, se encontró con su traición. Tywin saqueó Desembarco y su hijo Jaime, guardia real de Aerys, rompió su juramento y mató al Rey por la espalda. Robert Baratheon fue coronado Rey de los Siete Reinos y para sellar su alianza tomó como esposa a Cersei Lannister, hija de Tywin. Los hijos de Rhaegar y herederos al trono fueron asesinados, pero su madre embarazada y su hermano Viserys lograron huir a la isla de Rocadragón, tradicional bastión de los Targaryen. Allí fue dada a luz Danaerys durante una terrible tormenta. Su madre murió en el parto. Viserys huyó con su hermana al vecino continente de Essos, donde durante años intentó con poco éxito obtener ayuda para restaurar a los Targaryen en el preciado Trono de Hierro.
Es quince años después cuando comienza la acción en presente. Robert convoca a su amigo Ned para ser la Mano del Rey (algo así como un Primer Ministro) luego de la muerte de Jon Arryn, quien había ocupado ese cargo durante todo ese tiempo. Los Lannister ansían el poder y si bien Robert tuvo dieciséis bastardos, los hijos que llama legítimos son fruto de la unión de Cersei con su hermano Jaime. Ned decide investigar esto y como resultado tanto él como Robert son asesinados. Asciende al trono Joffrey Baratheon, el supuesto heredero de Robert, quien resulta ser un monarca cruel y despótico. El reino se levanta en guerra y hay cinco reyes en disputa. Si bien Joffrey, gracias a las maniobras de Tywin, logra ganar la guerra, finalmente es asesinado el día de su boda. Asume su hermano de ocho años, Tommen. Cersei, quien siempre ambicionó el poder pero nunca pudo manejar a su esposo ni a su hijo mayor, encuentra en el pequeño Tommen la posibilidad de controlar los destinos del reino. Cersei es personalista, soberbia y caprichosa. Gobierna un paìs desvastado por las luchas internas. Se rodea de un consejo de inútiles y aduladores que no hacen mas que aplaudirla. Desconfía y procura deshacerse de quienes piensan distinto. Sus medidas de gobierno profundizan los problemas económicos, sociales y polticos del país. Quiere eternizarse en el poder y teme no poder hacerlo. No respeta ni escucha los reclamos de su gente. Ve conspiraciones en todos lados. Repito, estoy hablando de Cersei. Ya hablaremos de las otras reinas.
Por su parte, y al otro lado del Mar Angosto, Danaerys Targaryen creció huyendo de los asesinos que mandaba Robert y su hermano Viserys nunca logró más que ser conocido como el Rey Mendigo. Gracias a la ayuda de un comerciante de la ciudad de Volantis, Viserys decide entregarla como esposa a un Khal Dothraki (nación nómade con reminiscencias de los hunos) quien lo proveería de un ejército para recuperar Poniente. Pero Viserys es soberbio y resentido, y no se preocupa por entender a los dothraki. Como resultado Khal Drogo lo corona con oro fundido y hasta ahí llega el Rey Mendigo. Pero ya liberada de la tiranía de su hermano, Danaerys comienza su camino como Khalesi. Convence entonces a Drogo de emprender la conquista de Poniente, pero una herida mal curada y la traición de una bruja lo deja vegetativo y su autoridad es cuestionada por todo el khalasar que lo sigue. Entonces decide matar ella misma a su marido para terminar con su sufrimiento y decide quemar su cuerpo en una pira. En la pira también deposita tres huevos de dragón petrificados y ella misma ingresa en las llamas. Emerge ilesa y con tres dragones recién nacidos. A partir de entonces comienza su reinado, caracterizado por la proximidad entre ella y su pueblo, una profunda piedad por los más débiles y un implacable sentido de justicia. De esta manera libera la ciudad esclavista de Astapor del yugo de los ghiscarios y obtiene su ejército de Inmaculados. Los Inmaculados son soldados entrenados desde niños para obedecer ciegamente y resistir al dolor. En su entrenamiento se le amputan los genitales, deben criar mascotas para luego matarlas y matar bebés. También son torturados de distintas formas. Al enterarse de esto Danaerys "compra" a los soldados, los utiliza para matar a sus amos y luego los libera, dándoles la opción de seguirla como hombres libres. Luego de eso libera dos ciudades esclavistas más, Yunkai y Mereen, y se queda en Mereen a gobernar. Es una gobernante sabia y amada por su pueblo, que la trata por el nombre de Mhysa: Madre.

Y finalmente tenemos a Cristina. Conocemos bastante a Cristina, para bien o para mal. He leído artículos donde se manipulaba la figura de Danaerys para que coincida con el perfil de CFK, pero desde donde se las mire son mujeres bastante distintas. Ante la desgracia de su pueblo, Danaerys actúa. CFK calla. Por supuesto, el traje de Cersei parece calzarle como hecho a medida. Finalmente, antes de que termine la cuarta novela, Festín de Cuervos, Cersei debe responder por los crímenes cometidos durante su reinado. El castillo de naipes que construye a través de las páginas finalmente se le viene encima.
Todavía no sabemos cuál será el destino definitivo de cada una de nuestras tres reinas. Lo que resulta innegable es que ese destino está cada vez más cerca. Sea el Trono de Hierro o el calabozo, el camino de las tres se va demarcando y de a poco se acercan a su lugar definitivo en la Historia.
Que el Padre las juzgue con severidad, que la Madre las guíe y, a las que lo merezcan, que los Otros se las lleven.

viernes, 3 de mayo de 2013

domingo, 28 de abril de 2013

De otros Olimpos


Hubo una época en la que el rock argentino era uno de los Grandes Orgullos Nacionales. América Latina toda se rendía a los pies de bandas como Soda Stereo, Zas o Virus. Propuestas renovadoras como las de Sumo, Los Twist o Suéter aparecían a cada rato. Viejos próceres como Miguel Abuelo se repatriaban y renovaban su vigencia. Desde distintas ciudades del interior surgían talentos como Juan Carlos Baglietto, Los Enanitos Verdes, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Todo era felicidad en  el planeta rock.
Y dentro de ese planeta no resultaba difícil establecer distintas jerarquías entre los participantes. Por un lado estaban las Estrellas. Figuras rutilantes que se organizaban de acuerdo a los discos que vendían. Es el caso de Miguel Mateos, quien durante años ostentó el título de Artista más vendedor por Rockas Vivas. Podemos nombrar también e Federico Moura, Pipo Cipolatti, Luca Prodan (estrella outsider cuyo espíritu sería rescatado por el Indio Solari). Incluso figuras menores como Pil Trafa o Richard Coleman eran considerados estrellas, sin olvidarnos por supuesto de las Damas del Rock: Celeste Carballo, Fabiana Cantilo o Patricia Sosa entre otras.
Después se podía reconocer a los Padres Fundadores: los sobrevivientes de aquellas interminables trasnoches en La Cueva y La Perla del Once: Litto Nebbia, Moris, Javier Martínez, el mismo Miguel Abuelo, Pappo. En general a estos se les había pasado el cuarto de hora, salvo honrosas excepciones como Miguel que había comenzado a probar las mieles de la masividad con Los Abuelos de la Nada o el Carpo, devenido en furioso exponente del heavy metal vernáculo con Riff.
Así más o menos era el panorama rockero de Argentina a mediados de los ochenta. Falta, sin embargo, una categoría más que dejé a propósito para el final y que fue creciendo y decreciendo al vaivén de nuestro rock. Son los Dioses del Olimpo.

En el comienzo fue el Flaco. Ya desde Almendra Luis Alberto Spinetta se perfiló como un artista diferente. La experiencia de Pescado Rabioso y fundamentalmente la edición de Artaud lo catapultaron a un plano superior con respecto a todos los demás músicos. Ese mismo año salió a la venta el primer disco de Sui Géneris: Vida. En ese momento hizo su presentación en sociedad aquel que durante los siguientes veinte años competiría con el Flaco por el trono de Suprema Deidad del Olimpo Rockero: el Señor Charlie García (luego Charly). Durante diez años Luis y Charly fueron superándose a sí mismos una y otra vez a través de grupos y discos, hasta que la Guerra de Malvinas trajo consigo la prohibición de pasar música en inglés y por ende la explosión del rock en castellano. En ese momento comenzaron a surgir bandas y solistas por todos lados, y si bien ninguno conseguía destronar a nuestros dos paladines, hubo quienes con tiempo y esfuerzo lograron eventualmente hacerse un lugarcito en el Panteón de Dioses Argentos.
El primero de ellos fue Fito Páez. Su ingreso al selecto club se produjo en 1992 cuando editó El Amor después del Amor. Fito había empezado su carrera como tecladista de Juan Carlos Baglietto y posteriormente realizó colaboraciones con Charly y el Flaco, pero recién cuando publicó el disco más vendido de la historia del rock nacional obtuvo su pase dorado. El segundo fue Andrés Calamaro.
Él tomó clases de rocanrrol directamente de Miguel en los Abuelos y luego sacó unos cuantos discos solistas aceptables. Pero fue en 1997 con Alta Suciedad y a su regreso de España que logró el título (ciertamente discutido) de “Dios”. Esto se debió a dos causas: el éxito apabullante que tuvo en Argentina y en Europa con su banda “Los Rodríguez” y el éxito en nuestro país de su nuevo álbum. De aquí podemos entonces extraer dos sencillas reglas:

1º: No importa lo que el artista haya hecho dentro de una banda; lo que cuenta es el trabajo solista. En otras palabras, Dios es un título individual.
2º: Dios tiene calidad, pero si no vende no es Dios.
Un buen ejemplo de estas dos reglas de oro se dan con el último ingresante: Gustavo Cerati. Efectivamente, al frente de Soda Stereo Gustavo rompió todos los records de éxito internacional que haya tenido banda argentina jamás. Pero estar al frente de una banda no cuenta. Después de la separación de Soda lanzó una interesante carrera solista, pero su éxito no era comparable al de su grupo. Recién en 2006 con Ahí Vamos logró el éxito individual, y con él su ingreso al ansiado Panteón.

Viene todo esto a cuenta de la decadencia moral de Argentina. Entre tantos otros Olimpos que hemos visto caer, el rock nacional es quizás el mejor ejemplo de lo que fuimos y ya no somos. ¿Dónde están ahora nuestros Dioses? El Flaco mantuvo la frente alta hasta el final de sus días, pero el final de sus días simplemente llegó y ahora no tenemos más Flaco. Charly jugó con los límites y los excesos hasta que perdió, y su rescate nos dejó apenas una cruel parodia de aquel que alimentó el soundtrack de nuestro crecimiento. Fito se vendió al diablo y ahora transcurre entre declaraciones de “asco” y conciertos para celebrar que hace veinte años que no saca un gran disco. Calamaro dejó de lado su hipercreatividad para llorar en Twitter su inestabilidad emocional. Y Cerati llegó tan arriba que cuando cayó no se volvió a levantar. Nadie ha venido a ocupar esos puestos vacantes. El rock nacional, el rock argentino es hoy un buen recuerdo para quienes lo vivimos, y un ente abstracto para quienes llegaron tarde. Así pasa también con tantas otras de nuestras instituciones.
Ojalá algún día podamos volver a sentir que tenemos un rock y que vale la pena mostrarlo. Ojalá algún día podamos volver a sentir lo mismo por nuestro país.






*Este artículo está empapado de subjetividad, así que no jodan con que también deberían estar incluídos Pappo, Luca o el Indio. Construyan sus propios panteones para eso.