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viernes, 26 de agosto de 2011

Apología de Cortázar

Hoy hubiese cumplido 97 años Don Julio Cortázar, mi maestro, mi guía, mi mentor. Aprovecho para volcar acá algunas palabras escritas ya hace un tiempo:


"Jamás oculté mi admiración por Julio Cortázar. El mayor piropo que alguien me ha hecho es decirme que lo que escribo le recuerda a Cortázar. No creo ser merecedor de tal elogio, pero ¡Ay! ¡Cómo me gustaría! Y hablo del escritor brillante, pero tambien del observador. Recién me pidieron que nombre cinco libros, y la verdad que se me hace difícil. Pero si me dicen uno solo no. Si me dicen uno solo mi respuesta siempre va a ser Rayuela. Ese libro es increíble, el tipo logra plasmar de manera exquisita toda la literatura occidental en una novela, y encima de da el gusto de torcer sus reglas hasta lo inimaginable. Nadie puede ya hacer una novela como Rayuela. Porque cualquiera que lo intente va a quedar atrapado por la sombra del gran Julio.
Y sus cuentos. Los cuentos de Cortázar son la cima de la literatura en español. Hay ejemplos, puntuales, inolvidables, que sirven como mojón. La señorita Cora, por ejemplo. Allí se cuenta la enfermedad y la muerte de un adolescente. Un tema terrible. Pero Cortázar logra que el argumento del cuento pase a segundo plano. Porque lo cuenta en primera persona desde cada personaje que participa, en forma de discurso interno, alternando el narrador sin aviso previo, tal vez en la misma frase. Así nos lleva desde la subjetividad de cada personaje, incluso el chico que muere, desde la internación hasta su entierro. O La Noche Boca Arriba, donde un motociclista que tiene un accidente es internado en un hospital y sueña que es un prisionero azteca a punto de ser sacrificado, para descubrir a último momento que es un prisionero azteca que sueña con ser motociclista. Apocalipsis de Solentiname, una maravilla muy poco conocida. O Continuidad de los Parques, el cuento perfecto.
Sí, sí, amo a Cortázar. Y ahora me acuerdo del segmento de instrucciones de Historias de Cronopios y de Famas, pleno de ironía y profundidad. El preámbulo a las Instrucciones para dar cuerda al Reloj, una obra maestra donde te demuestra quién es dueño de quién. Hoy podría llamarse "Preámbulo a las instrucciones para configurar el celular". "


De hecho en un alarde de falta de respeto llegué a escribir esa actualización de las Instrucciones. Lo pueden leer aquí. Mi intención es apenas demostrar lo vigente que sigue Don Julio a 27 años de su fallecimiento. Valga este post como homenaje. A modo de colofón, adjunto un pequeño video con su voz leyéndonos a través del tiempo y el vinilo el Capítulo 7 de Rayuela, tal vez el texto más sensual y erótico jamás escrito, y que tantos y tan buenos polvos nos ha facilitado.


lunes, 8 de septiembre de 2008

Rayuela, Capítulo 7


Capítulo 7






Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.



Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.